El Interior de Naraku: Conflicto interno a través de las emociones de Onigumo
Nosotras tenemos inquietud y curiosidad por comprender cómo se desarrollan los complicados sentimientos de Onigumo dentro de Naraku. Hace algún tiempo, nos topamos con una idea fascinante sobre el concepto japonés de "corazón", que va más allá de lo físico para adentrarse en lo espiritual y simbólico. Recuerdo haber leído algo al respecto, aunque en aquel momento estábamos bastante ocupadas y no pudimos profundizar en ello como hubiéramos querido. Sin embargo, lo que sí retenemos es que la noción de "sacarse el corazón de Onigumo" podría estar relacionada más con la extracción de una parte de su alma, lo cual resulta complicado considerando que ese fragmento probablemente constituya uno de sus orígenes más profundos.
Tenemos la impresión de que la esencia de Naraku es como un intrincado "collage", donde el alma del humano actúa como el pegamento que mantiene unidas todas las partes. Intentar arrancar una parte de Onigumo de esa composición sería como jugar con fuego, porque existe el riesgo real de que todo el entramado se desmorone en el intento. Esa dificultad explica por qué Naraku enfrentaba tantos obstáculos para deshacerse de esa parte de sí mismo.
Los sentimientos enredados y llenos de contradicciones que Naraku guarda hacia Kikyō, quizás influenciados por la sombra de Onigumo o quizás por su propia complejidad, son un verdadero enigma. Naraku nunca se ha enfrentado realmente a lo que es ni ha aceptado sus emociones humanas, a pesar de que, en nuestra opinión, posee una habilidad extraordinaria para manipular tanto a demonios como a humanos, gracias a esa dualidad que él mismo rechaza.
Es gracioso pensar cómo Naraku podría decir con toda seriedad "tengo muchos demonios en nuestra cabeza" y ser literalmente cierto, sin pretender ser un tipo interesante que intenta impresionar. También es fácil olvidar que dentro de Naraku no sólo reside Onigumo, sino todo un repertorio de demonios. A menudo, teníamos la sensación de que dentro de su mente se desplegaba una especie de dimensión alternativa, algo similar al Jigoku japonés, un verdadero infierno donde los demonios y Onigumo se fusionaban constantemente, y Naraku se veía obligado a librar una batalla continua contra esta turbulencia interna.
¿Sabías que Jigoku es el término japonés para «infierno»? En la cultura japonesa, es como el inframundo, un lugar donde los malvados y pecadores sufren después de la muerte. La mitología japonesa tiene varias ideas sobre Jigoku, desde descripciones detalladas de tormento hasta visiones más abstractas de un lugar infernal. En el caso de Naraku, lo usamos para hablar de esa lucha interna intensa, ¿sabes? Es donde los demonios y las sombras de Onigumo se mezclan en un tormento constante dentro de él.